domingo, 24 de octubre de 2010

RINOTRAQUEITIS VIRAL BOVINA







RINOTRAQUEÍTIS INFECCIOSA BOVINA

La rinotraqueítis infecciosa bovina (RIB) también llamada nariz roja o complejo rinotraqueítis infecciosa bovina - vulvovaginitis pustular infecciosa (RIB - VPI), es una enfermedad infecciosa viral caracterizada por un cuadro respiratorio agudo o rinotraqueítis, acompañado de conjuntivitis, y aborto en el último tercio de la gestación. Además se describe inflamación de la mucosa genital, vulvovaginitis pustular y balanopostitis. Los casos de encefalitis asociados con RIB son más bien esporádicos.

Según mi profesor Delbert McKercher la RIB se presentaba en Europa, en el Siglo XVIII, como una vulvovaginitis pustular transmitida por el coito a través de los toros que cubrían las vacas de las regiones. La enfermedad habría llegado a USA sin causar grandes problemas, pero al intensificarse la ganadería y concentrar grandes poblaciones bovinas, las vacas se contagiaron vía respiratoria presentándose problemas respiratorios y lo más grave abortos! El virus causante de los abortos fue aislado en 1964 por McKercher y Wada.

Etiología. El agente causal es un virus de la familia Herpesviridae sub-familia Alphaherpesvirinae, denominado virus herpes bovino tipo 1 (VHB-1) o bovid herpesvirus 1 (BVH-1).
Se describen tres subtipos:
1. 1 Respiratorio (tipo RIB),
1. 2 Genital (tipo VPI): 1.2a relacionado con aborto, 1.2b genital y respiratorio,
1. 3 Encefalitógeno.

El VHB-1 produce un marcado efecto citopático lítico en cultivos celulares. Además produce cuerpos de inclusión intranucleares tipo A de Cowdry. Como otros virus herpes puede hacer latencia (Kaashoek et al, 1996).

El virus es estable en rangos de pH 6,0 a 9,0; es termosensible, se inactiva a una temperatura de 56º C durante 21 minutos; mantenido a 37º C se inactiva aproximadamente a los 10 días del tratamiento. Es inactivado en 1 minuto al ser expuesto a formalina 5%. Otros reactivos que lo inactivan son: NaOH 1%; HgCl2 0,01%; derivados fenólicos 1%; amonio cuaternario 10% y lugol yodado 10%; in vitro es muy sensible al éter y cloroformo debido a que posee una envoltura lipídica.

Animales susceptibles. Sólo los bovinos y ciervos son infectados en forma natural. No está suficientemente establecido que el VHB-1 infecte a cerdos y ovinos. Varady et al (1994) informan de la similitud genética entre virus herpes aislados de fetos porcinos con la cepa Cooper de referencia del VHB-1.

Patogénesis y cuadro clínico. Las principales manifestaciones clínicas causadas por la infección con el VHB-1 son: rinotraqueítis, laringitis, inflamación de la mucosa nasal, conjuntivitis, queratitis, vulvovaginitis pustular y balanopostitis pustular, encefalitis, aborto, infección generalizada en terneros, gastroenteritis. También se ha relacionado a la RIB con mastitis, metritis, dermatitis perineal y la producción de ulceras bucales, en lengua, laringe y tráquea.

RIB clásica. El período de incubación dura entre 3 y 7 días. La transmisión es por aerosoles. El virus se multiplica primariamente, en el epitelio nasal y conjuntival, luego se disemina por el árbol bronquial y ganglios linfáticos. El cuadro clínico se inicia violentamente con aumento de la temperatura con fiebre de 40 a 42º C, y aumento de la frecuencia respiratoria. Hay tos seca, anorexia y depresión. En algunos casos agudos a las 24 a 48 horas de iniciado el cuadro clínico se observa una marcada descarga nasal y sialorrea, acompañada de membranas diftéricas nasales, costras e hiperemia, síntomas y signos denominados nariz roja. La fase aguda dura entre 4 a 5 días y las lesiones se curan entre 1 y 2 semanas cuando no hay complicaciones por infecciones bacterianas secundarias. Clínicamente se aprecia rinitis y conjuntivitis, linfoadenitis local, disnea, depresión y tos que indican bronconeumonía. La mayoría de los casos son subclínicos y pasan desapercibidos (Van Donkersgoed y Babiuk, 1991).

Infección ocular. La conjuntivitis, generalmente bilateral, puede ser el único y el más marcado signo que se aprecia en el 30% de la masa afectada. Hay epífora, las conjuntivas están hiperémicas y edematosas. El animal presenta fotofobia.

Vulvovaginitis pustular infecciosa. La transmisión es venérea, 1 a 3 días después de la monta la vagina y vulva están edematosa e hiperémicas presentando una gran cantidad de pústulas pequeñas de un diámetro de 1 a 2 mm. Hay fiebre, anorexia y depresión. Puede producirse endometritis. La recuperación ocurre entre 10 y 14 días.

Balanopostitis pustular infecciosa. Se presentan pústulas y úlceras en la mucosa del pene y prepucio con dolor e impotencia. Como una consecuencia es posible que se deprima la fertilidad.

Encefalitis. No es corriente. Hay leve incoordinación y ataxia. Se observan períodos de depresión y excitación con rechinar de dientes, embotamiento; los animales deambulan en círculos y en forma incoordinada. En decúbito se aprecian espasmos clónicos en las piernas, cuello y músculos lumbares. Luego se presenta estado de coma y el animal muere en 3 a 4 días.

Aborto. Aproximadamente un 25% de las hembras infectadas puede abortar 2 a 9 meses después de la infección; generalmente en el último tercio de la gestación. El feto muere y no es eliminado inmediatamente por lo que cuando esto ocurre hay autolisis. En los animales que han abortado se aprecia hepatitis focal necrosante y hemorragia necrosante en la corteza renal.

Forma sistémica. Se presenta en terneros neonatos infectados antes o después del parto. Hay fiebre, secreción nasal, epífora, tos, bronconeumonia y enteritis. La mortalidad puede ser muy alta. Post morten se encuentran focos de necrosis en hígado, bazo y riñones, incluso en testículos.

Infección dérmica. El VHB-1 se ha aislado de lesiones dérmicas en la región perineal de toros y desde pápulas y vesículas en piel de la ubre de vacas.

Diagnóstico. Las muestras indicadas son: exudado nasal y vaginal, hígado, riñón y adrenales en el feto abortado, y placenta (cotiledones). Para el aislamiento viral se inoculan las muestras sospechosas en cultivos celulares de riñón fetal bovino. La tipificación viral se realiza mediante seroneutralización o ELISA. Para la detección de antígenos virales se emplea la técnica de inmunofluorescencia directa. Se puede emplear también la técnica de inmunoperoxidasas. La seroconversión o alza diagnóstica se realiza tomando dos muestras de suero, pareadas, con un intervalo de 10 a 14 días entre ellas. Un alza de cuatro diluciones en el título seroneutralizante tiene valor diagnóstico.

Un kit de ELISA (SVANOVIR RIB-Ab) se indica para la detección de anticuerpos específicos contra el VHB-1 en muestras de suero y leche. El procedimiento se basa en el método inmunoenzimático indirecto que utiliza un anticuerpo monoclonal (HRP-Abm).

Vacunas y vacunación. Existen vacunas contra la RIB preparadas con virus vivo modificado por pasajes en cultivos celulares o con virus inactivados con formalina o acetiletilenimina binaria. A las vacunas inactivadas se les agrega hidróxido de aluminio como coadyuvante. Las vacunas vivas modificadas se aplican en forma intranasal. Estas vacunas no previenen reinfecciones pero pueden reducir la severidad y duración de la enfermedad clínica. Su aplicación intranasal, al producir interferones, puede reducir la magnitud de un brote de la enfermedad. Nuevas vacunas con marcadores como la glicoproteína E se están ensayando en la actualidad (Lemaire et al, 1999).

Las vacunas contra la RIB pueden presentarse en forma combinada con otros virus como el de la diarrea viral bovina y el virus parainfluenza tipo 3. Una vacuna combinada, contiene VHB-1 (ts), adenovirus bovino, reovirus y parainfluenza tipo 3 (ts).

En predios lecheros se recomienda vacunar a los terneros entre los 5 y 8 meses de edad y en ganado adulto un mes antes de la monta o en base anual. En engorda se debe vacunar antes o a la llegada al “feed-lot”. Se recomienda vacunar a los animales mayores de 6 meses con dos dosis separadas por 3 semanas.
LA RINOTRAQUEITIS INFECCIOSA BOVINA

La Rinotraqueitis Infecciosa Bovina (RIB) es causada por el Virus Herpes Bovino - 1 (VHB-1), el cual es un miembro de la familia Herpesviridae, subfamilia Alfaherpesvirinae, género Varicellovirus (Babiuk et al., 1996).

El VHB - 1 tiene un diámetro de 150 a 200 nm, su material genético está conformado por una doble cadena lineal de ADN dentro de una nucleocápside icosaédrica compleja. El ADN viral codifica más de 69 diferentes proteínas, entre estructurales y no estructurales. Entre las proteínas estructurales por lo menos 9 son glicoproteínas presentes en la envoltura viral formando proyecciones y juegan un rol importante en las interacciones virus - célula, como adherencia, penetración, difusión célula - célula y salida. Las glicoproteínas además interactuan con el sistema inmune, como unión a componentes del complemento o inmunoglobulinas. Las glicoproteínas gB, gD y probablemente gH, gK y gL son esenciales en el proceso de replicación viral. Las glicoproteínas gC, gG, gI, y gE no son esenciales para la replicación viral, pero juegan un rol esencial en las interacciones virus - célula. (Kaashoek, 1995).

Babiuk et al., (1996) y Engels et al., (1996) mencionan que la gD induce anticuerpos neutralizantes, pero también es responsable de la penetración, adsorción viral y la fusión celular. Además mencionan que la gC participa en la unión inicial del virus a receptores similares a la heparina sobre la superficie de las células permisivas y que la gB interferiría con proteínas celulares ocasionando los efectos citopáticos.

2. REPLICACIÓN VIRAL

La replicación del VHB-1, como en todos los virus herpes, es muy compleja. El VHB-1 se replica en células epiteliales del tracto respiratorio y reproductivo. El VHB-1 se adhiere a los receptores celulares, por medio de las glicoproteínas, la nucleocápside penetra en el citoplasma mediante la fusión de la envoltura con la membrana celular o a través de vacuolas fagocíticas. En ese momento, se libera de la nucleocápside un complejo ADN-proteína que pasa al núcleo. Aquí se realiza la transcripción en cascada de ARN mensajeros para la síntesis proteica y replicación del ADN vírico de la progenie viral (Fenner, 1995; Engels et al.,1996).

B. PATOGENESIS

El VHB-1 se transmite en forma directa por aerosoles o por contacto con animales infectados, a partir de secreciones respiratorias, oculares y del tracto reproductivo, o en forma indirecta a través de personas o equipos. El virus también puede ser transmitido por el semen durante la monta natural o inseminación artificial (van Oirschot, 1995) e incluso durante la transferencia de embriones (Wentik et al., 1993; Engels et al., 1996; Pidone et al., 1999). Una vez en el organismo el virus se replica en células epiteliales en el sitio de entrada para luego diseminarse por vía sanguínea o vía nerviosa o por difusión entre célula a célula (Pidone et al., 1999).

1. Entrada y diseminación

Las entradas potenciales para el ingreso del VHB-1 son la cavidad nasal, la orofaringe, ojos y tracto genital. Usualmente una primera replicación ocurre en las células epiteliales de la puerta de entrada y al menos tres formas de difusión del virus deben ser consideradas:

a. Infección restringida a áreas locales

Pueden ocurrir infecciones del tracto respiratorio superior o del tracto genital. Los síntomas de la enfermedad pueden ser principalmente atribuidos a la destrucción de las células epiteliales debido a la replicación viral con producción y excreción de altos títulos virales. Debido a que la respuesta inmune es eficiente, estas infecciones son usualmente autolimitantes y la recuperación del animal es dentro de 1 a 2 semanas. Las lesiones locales pueden facilitar las infecciones bacterianas secundarias, las cuales luego pueden causar severo daño (Engels et al., 1996).

b. Difusión sistémica por viremia

El VHB-1 puede infectar monocitos con moderada replicación viral y también puede infectar macrófagos y linfocitos los cuales pueden servirle de vehículo a diferentes tejidos del animal (Engels et al., 1996).

c. Difusión neuronal

Durante la replicación inicial en las células epiteliales, el virus puede ingresar por los axones celulares de las terminaciones nerviosas. Luego, vía axonal, pueden alcanzar los cuerpos neuronales del ganglio trigémino donde el virus se establece en latencia (Engels et al., 1996).

C. LATENCIA

Como otros miembros de la subfamilia de los alfaherpesvirinae, el VHB-1 establece infección latente en neuronas de ganglios sensorios, primariamente en el ganglio trigémino, tonsilas y ganglio sacro en caso de infecciones en los genitales. El ADN viral puede persistir en estado latente de por vida en un hospedero infectado, pero puede reactivarse periódicamente y diseminarse a animales susceptibles (Winkler et al., 2000a,b; Jones, 1999; Jones et al., 2000).

La reactivación del virus puede ocurrir o ser inducida por numerosos factores estresantes, como: transporte (Thiry, et al., 1987), tratamientos con corticoides (Kaashoek, et al., 1994, 1998; Mars, et al., 2000a,b), tratamiento con ciclofosfamida (Jones, 1999), superinfección con otros virus o microorganismos, irradiación ultravioleta, etc (Pidone et al 1999).

D. CUADRO CLÍNICO

1. Enfermedad respiratoria - Aborto

El periodo de incubación de la RIB es de 5 a 10 días, seguido por fiebre (40.5 a 42°C), descarga nasal serosa, conjuntivitis, salivación, tos, inapetencia, depresión y baja en la producción lechera de animales en producción y en pocos días la descarga nasal y ocular cambia a mucopurulenta. Las lesiones necróticas en la nariz pueden progresar a pústulas y úlceras cubiertas por una seudomembrana que obstruye las vías aéreas superiores, lo que conduce a una respiración bucal. (OIE, 2000; Chase et al., 1995).
Los animales se recuperan 5 a 10 días después del inicio de los síntomas. Sin embargo, el efecto inmunosupresor de VHB-1 sobre los mecanismos de defensa antibacteriales de los pulmones resultan en complicaciones debido a las infecciones bacterianas secundarias. La más común y severa complicación es el complejo respiratorio bovino, en la que otros agentes como la Parainfluenza 3, Virus respiratorio sincitial, Virus de la diarrea viral bovina, Pasteurella haemolytica o multocida usualmente están presentes en forma concomitante (Richey, 1994; Chase et al., 1995). El daño epitelial por los agentes virales y el exudado tisular producto de la severa inflamación pulmonar son los que favorecen la adherencia y crecimiento de microcolonias bacteriales. Las microcolonias establecidas resisten a la fagocitosis y efectos de anticuerpos y antibióticos, permitiendo el rápido descenso al tracto respiratorio inferior (Zanabria et al., 2000).

Una frecuente complicación de la forma respiratoria es el aborto que puede ocurrir entre la 3ra y 6ta semana posterior a la infección principalmente en vacas de 5 a 8 meses pudiendo abortar hasta un 25% de las vacas preñadas (Richey, 1994; Chase et al., 1995).

2. Enfermedad genital

La VPI/BPI ocurren 1 a 3 días después de la monta y resulta en una severa reacción inflamatoria de la mucosa genital, que incluye edema, hiperemia, pequeñas pústulas y descarga mucopurulenta, la enfermedad frecuentemente resulta en infecciones bacterianas secundarias. La fase aguda de la enfermedad dura de 2 a 4 días y la recuperación es de 10 a 14 días posteriores al inicio de los signos (Chase et al., 1995).

3. Enfermedad nerviosa

La meningoencefalitis ocurre como resultado de una infección por VHB-1 en animales jóvenes y ha sido reportada mundialmente. Los signos de esta enfermedad neurológica son incoordinación, temblor muscular, recumbencia, ataxia y ceguera que invariablemente conduce a muerte. Este neurogénico VHB-1 esta genéticamente y antigénicamente relacionado a VHB-1. Sin embargo, debido a diferencias genéticas y clínicas, se le ha denominado Virus herpes bovino 5 (Chase et al., 1995).

E. ASPECTOS INMUNOLÓGICOS

La cinética de la replicación del VHB-1 es muy rápida después de la adherencia y entrada a la célula. La expresión del antígeno sobre la superficie celular ocurre 3 a 4 horas post infección (p.i.), el ensamblaje viral 6 a 7 horas p.i., y la salida de la progenie media o una hora post ensamblaje (Babiuk et al., 1996).

Una vez establecida la infección primaria, las primeras respuestas son del tipo no específico, como la aparición de citokinas producidas por los macrófagos y el interferón a/b, que es inducido rápidamente, alcanzando niveles altos en la secreción nasal y sangre 36 a 72 horas p.i. y permanece elevado hasta el cese de la replicación (Babiuk et al., 1996).

El interferón, más otros cambios celulares, inducirían la modificación del tráfico de leucocitos y reclutamiento de varias células efectoras como macrófagos, polimorfonucleares (PMN) y células asesinas naturales al sitio de infección. Estas células inducen una onda de tempranas citokinas las cuales son instrumento para el inicio de la respuesta inflamatoria. Dentro de 24 a 48 horas p.i. la infiltración masiva de PMN en los pulmones ocurre como resultado de la generación de citokinas pro inflamatorias por el macrófago alveolar y células epiteliales con incremento de la permeabilidad vascular y adhesión, las células migran al sitio de infección y liberan especies de oxígeno reactivo, metabolitos del ácido araquidónico y enzimas y estas equilibran la eliminación del virus y células infectadas en concertación con otras defensas específicas e inespecíficas (Babiuk et al., 1996).

El interferón a influye en el trafico de linfocitos con selectivo agotamiento de células CD8+ de la sangre y el flujo de estas células a los pulmones donde ellas puedan estar involucradas en la producción de citokinas tardías, las cuales desencadenan que los macrófagos eliminen a las células infectadas con VHB-1 y en la citotoxicidad de células infectadas por parte de células CD8+ (Babiuk et al., 1996).

Se postula que el microambiente local durante el contacto inicial del antígeno del VHB-1 con citokinas producidas por células no especificas inflamatorias responde a la balanceada o primaria respuesta de Th 1 o Th 2. La observación que el CMH tipo II expresa antígenos del VHB-1, sobre los macrófagos pulmonares, se incrementa durante la infección viral. Una vez activado el macrófago produce otras citokinas las cuales actúan como desencadenantes de la respuesta de células T e indirectamente de la respuesta de células B. Sin embargo, es claro que, una vez desencadenado, el Th 1 responde produciendo un repertorio de citokinas tardías (IL-2, IL-12, interferón g) las cuales conducen una respuesta inmune mediada por células (Babiuk et al., 1996).

La respuesta de anticuerpos a VHB-1 se considera más importante en prevenir una infección que en la recuperación, debido a que los anticuerpos no previenen la difusión célula - célula (el virus se disemina por puentes intercelulares aun en presencia de anticuerpos) y la respuesta de anticuerpos es detectable cuando la recuperación de la infección ya esta en curso. Los anticuerpos son críticos en neutralizar el virus extracelular previniendo la difusión de la infección. Es así que en animales con altos niveles de anticuerpos en pasajes nasales, aunque el virus este reactivado, los anticuerpos neutralizan al virus y previenen la diseminación a otros animales (Babiuk et al., 1996).

F. DIAGNÓSTICO

Se puede sospechar de RIB en base a los signos clínicos, patológicos y epidemiológicos, pero para realizar un diagnostico definitivo se requiere de las pruebas de laboratorio, entre las principales:

1. Aislamiento viral:

Esta prueba se realiza en cultivos celulares inoculados con muestras de exudados nasales, oculares, genitales, ó suspensiones de membranas mucosas del tracto respiratorio, tonsilas, pulmón, nódulos linfáticos bronquiales. El aislamiento viral es muy sensible y especifico pero demora varios días o semanas. La identificación del agente es mediante pruebas inmunohistoquímicas como son inmunofluorescencia o inmunoperoxidasa empleando anticuerpos monoclonales o policlonales (OIE, 2000; Rivera, 1993).

2. Detección de antígeno viral:

La técnica es rápida y puede estar disponible en muchos laboratorios. Esta técnica consiste en la detección del antígeno viral en tejidos frescos, muestras de fluidos nasales, oculares ó genitales a través del uso de anticuerpos policlonales o monoclonales, mediante la técnica de inmunofluorescencia (IF), ó inmunoperóxidasa (IP) (OIE, 2000).

3. Detección de ácido nucleico viral:

Consiste en la demostración del ADN del VHB-1 en muestras clínicas, estos incluyen hibridación de ADN y la reacción de la polimerasa en cadena (PCR) (OIE, 2000).

4. Detección de anticuerpos:

La detección de anticuerpos es otra de las formas diagnósticas más empleadas. Las de mayor uso son la neutralización viral y ELISA.

a. Neutralización Viral:

Esta es una prueba altamente específica pero menos sensible en comparación a ELISA. Se basa en la capacidad que tiene el anticuerpo para neutralizar la citopatogenicidad ó la capacidad del virus de infectar a las células in vitro (OIE, 2000). La desventaja de la prueba es que requiere de un laboratorio que posea el sistema de cultivos celulares, de personal entrenado, es muy costosa y laboriosa. Esta prueba esta prescrita con propósitos para el comercio internacional y es utilizada como técnica de referencia en los programas de erradicación para confirmar los sueros dudosos. Como título neutralizante de suero se define la recíproca dilución de suero, expresado en Log 10, que protege una monocapa celular como consecuencia de la neutralización de por lo menos 100 DI50 de virus (Rivera, 1993).

b. Prueba de Inmunoabsorcion Ligada a Enzima (ELISA):

El fundamento de la prueba de ELISA indirecta es la determinación de anticuerpos contra el virus en el suero, leche u otro fluido mediante el uso de una anti-inmunoglobulina G dirigida contra la Ig G bovina marcada con una enzima como la peroxidasa que se une al complejo antígeno-anticuerpo. Recientemente, gE-ELISA están siendo usados en asociación a vacunas marcadas para detectar animales infectados en poblaciones vacunadas, en países donde la RIB esta en proceso de erradicación (Wellenberg, et al., 1998a,b; Van Oirschot, et al., 1999; Mars, et al., 2000b).

G. CONTROL Y ERRADICACIÓN

Una de las principales características del VHB-1, que debe tenerse en cuenta para su control es su capacidad de persitir en el animal de por vida, ya que el VHB-1 permanece integrado por un periodo indefinido en células preferenciales. Es necesario definir la decisión de controlar la enfermedad clínica o eliminar la infección (Pidone, et al., 1999).

1. Manejo sanitario

Un buen manejo sanitario debería evitar el ingreso del virus en el hato, entre las medidas de control se recomienda supervisar el movimiento de ganado evitando el ingreso de nuevos animales sin conocer su estado sanitario, realizar cuarentena y análisis serológicos anuales para evaluar el estado de la enfermedad en el hato con eliminación de animales seropositivos (Pidone, et al., 1999).

2. Vacunación

a. Vacunas convencionales vivas y muertas

Estas vacunas usualmente previenen los signos clínicos desarrollados después de una infección con VHB-1. Aunque la mayoría de estas vacunas convencionales reduce la cantidad de virus eliminado después de la infección, su uso no ha resultado para restringir la difusión de la enfermedad en hatos o regiones. Una desventaja de estas vacunas convencionales es su interferencia con los diagnósticos serológicos de rutina y estudios seroepidemiológicos (van Oirschot et al., 1996).

b. Vacunas marcadas vivas y muertas

Estas vacunas recientemente desarrolladas permiten no solo prevenir los signos clínicos después de una infección, además previenen la replicación y posterior excreción del virus y pueden ser usadas en presencia de brotes de RIB, disminuyendo la incidencia y transmisión del VHB-1. También permiten diferenciar animales vacunados de infectados. Consecuentemente el uso de vacunas marcadas ofrece buenas perspectivas para implementar programas de erradicación (van Oirschot et al., 1996; Mars et al., 2001).




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